La verdadera pandemia que vive el mundo, y sobretodo Occidente, es la de la carencia absoluta de interés por la religión, por lo espiritual y anímico, por lo trascendente, lo mítico, lo arquetípico, aquello que nos lleva por la senda del descubrimiento, la búsqueda de aquel lugar dentro de nosotros donde se hallan las respuestas, donde cesa la cascada de preguntas y nuestra mente atormentada se disipa en un lago suave y sosegado en el centro del valle de la cordura.
Y es precisamente eso, la cordura, el gran concepto del s.XXI que se cree poseer pero que no es más que una perversión del propio concepto y significado, un espejismo en medio de otro, es el creer que ves un oasis cuando estás en un desierto, cuando realmente estás en el oasis real. Doble espejismo, el creer que vivimos en un desierto, creer que vemos un oasis, al que mal llaman razón, cuando realmente ni siquiera estamos en un desierto, y ese es el gran problema, creer que vivimos en un mundo nulo de nada más allá de lo que vemos, tocamos, pensar que solo existe arena y nosotros, cuando vivimos en un bosque repleto de especies que ni siquiera conocemos ni atisbamos a percibir, donde llueve y no sentimos el agua, un bosque repleto de sensaciones que no reconocemos. Y, ¿por qué?. Porque hemos anulado nuestra capacidad de Conexión.
Estamos desconcertados y desconectados y por eso imaginamos un pequeño oasis, porque estamos ahogados de vivir en este desierto anti trascendental que nosotros mismos nos forzamos a habitar y creemos encontrar un pequeño lugar donde hay más vida, al que queremos llegar, huyendo de esta vida sinsentido, que han llamado razón, el nuevo dios, ese es el oasis que debe nutrirnos, pero cuando nos damos cuenta de que es otro espejismo, que lo que se llama razón ni siquiera lo es, y que si lo fuera le faltaria otra pata para que la mesa se sostuviera, la frustración se incrementa y el desasosiego crece, y se desborda, mientras que realmente estamos en el bosque, vagando por un refugio sin encontrarlo porque sólo vemos arena, arena y arena. No vemos nada, o no lo queremos ver. Nos han instruido bajo el dogma de que lo inteligente es no ver más allá de lo que ven nuestros ojos y omitir las cuestiones que como seres psicofísicos nos hacemos, porque sí, hay algo más allá que tu cuerpo que te hace ser tú, o ¿acaso eres un trozo de carne y huesos que un dia se desintegrará?, ¿eres solo un cerebro?, o ¿una mente propia y particular?.
He aquí la carencia tremenda de trascendencia, la capacidad de ver, ahora si, con los ojos, pero los ojos del alma, aquello que escondemos para no ver aquello que va a dañar el constructo de un mundo intrascendente, nihilista y escepticista, para no ser desechados intelectualmente, para ser aceptados por la gran secta del racionalismo absurdo y ciego, para no confirmar las sospechas que se hallan en nosotros, que la vida tiene sentido, pero que hay que buscarlo, construirlo, transmutarlo y finalmente trascenderlo. Sí, trascendencia, esa es la clave, nada debe permanecer inerte, pegado al suelo, de esa forma se enquistará, pudrirá y morirá para siempre.
en el artículo sobre New Age y falsa espiritualidad hablamos sobre como se ha substituido aquello que sí que posee un sentido profundo de trascendencia y que ayuda al hombre a transmutar por aquello que aparenta serlo, pero que no es más que un circo que representa superficial, vaga y absurdamente el camino hacia el Ser. Desgraciadamente los postmodernos están acostrumbados a ser partícipes de dicho circo, pero sin ser conscientes de donde están, lo que genera un grave problema, estás personas nitentan cubrir su vacio existencial con las memeces intrascendences de una espiritualidad barata, confusiva y profana y lo único que consiguen es engrosar más el vacío que les recorre y a la vez su odio a aquello esotérico o metafísico, ya que ven como estafa la falsa espiritualidad new age y meten en el mismo saco a la verdader trascendencia, espiritualidad y religiosidad.
El plan perfecto para aquellos que buscan arrebatar por completo la búsqueda del sentido del ser humano, aquello que nos hace precisamente humanos y que desarrollaremos en los siguientes apartados. Esta cuestión en relación al juego de substitución al que el new age juega y su posterior consecuencia de ocultación de lo verdaderamente valioso la podéis encontrar en el CAP.1 SOBRE LA FALSA ESPIRITUALIDAD, NEW AGE: ESPIRITUALIDAD FAKE PARA MENTES FRÁGILES
