Esse como Actus Essendi y la creación ex nihilo
Debemos considerar que “la emanación de todo ente de la causa universal, que es Dios, y esta última emanación es la que designamos con el nombre de creación.” (S. Th., I, q. 45, a.1.)
Todo ente emana de Dios, puesto que Dios transmite el acto de ser, la gran actualización del ser en Santo Tomás. Dicha emanación de la causa universal, última en una vía retrospectiva del ente al Ser y primera en una vía prospectiva del Ser al ente, es pues la creación.
Justo en la exposición de Santo Tomás en la cuestión 45 artículo 1 dice: “Así, cuando un hombre es engendrado, no era antes hombre sino que de no-hombre es hecho hombre como lo blanco de lo no-blanco” inicia su argumentación para tratar la cuestión de la creación que parte de la nada, sin materia preexistente y coexistente con el primer principio: Dios.
Sigue de esta manera analogizando el mecanismo por el que el hombre es engendrado físicamente por otro hombre y el camino que sigue Dios que crea metafísicamente al ente como criatura.
Pasando del orden de lo físico al orden trascendente, en el primero se da la engendración, en el segundo la creación porque precisa de un Ser absolutamente trascendente, subsistente, uno y repleto de acto de ser como única composición siendo así capaz de crear partiendo de la nada.
Da el ser porque antes es el no-ser. Solo tiene sentido el crear como un don del ser si previamente el ente rebosa de no-ser, es decir no es, pues así el crear es dar la vida, dar el ser, hacer criatura, comunicar el acto de ser allá donde no lo había antes, siendo Dios el único ser que posee permanentemente el acto de ser en él como uno.
Y ahí es donde cobra sentido la creación ex nihilo, en comprender que más allá del ser contenido en el Ser, nada es sí si el Ser no transmite su ser creando.
A propósito de ello Santo Tomas dice en S. Th., I, q. 45, a.1.:
«De aquí es que, si se considera la emanación de la universalidad de los entes de su primer principio, es imposible presuponer ente alguno a esta emanación, puesta que ser nada es lo mismo que no ser ente. Luego, así como la generación del hombre parte del no-ser, que es el no-hombre, de igual modo la creación, que es la emanación de todo el ser, se hace del no-ser, que es nada.”
Tanto si hablamos dentro del orden categorial, la generación parte del no-ser al ser, como si hablamos en el orden trascendental, la creación parte del no-ser al ser. Aunque el orden que nos interesa es el segundo, pues ahí se encuentra el acto de ser, vemos que el tránsito siempre nos conduce de la nada a lo creado.
Luego nada puede ser creado si antes no es nada, porque el ser no puede ser sin antes ser nada, es decir no-ser, hablando de los entes creados, excepto el ser del Ser que es puro, increado eterno1, subsistente y que es por ende causa de toda criatura, pues una criatura no puede ser creada por otra criatura, (una criatura no da el ser a otra) en todo caso puede ser engendrada o generada, como es en el caso del hombre.
“Ningún ser fuera de Dios puede haber existido eternamente” S. Th., I, q. 46, a.1.
Pero para que se de la creación debe haber una relación unidireccional que va del Ser Creador al ente creado, cuyos papeles son inintercambiables, el Ser no puede ser creado y el ente no puede ser Creador, ya que su composición es de ser y esencia, mientras que la de Dios es ser esencialmente, es decir puro ser capaz de ofrecerlo como un don a toda criatura a la que se lo transmite para constituirla.
Dicho lo cual pretendemos haber hecho hincapié en las demostraciones racionales que Santo Tomás aporta conforme a la cuestión de la creación ex nihilo.
La creación como tal
Pues lo creado se refiere al ser, el efecto de la creación es el ser, por ello es una producción ex nihilo, nada hay, más que el ser que contiene Dios. Pero y la esencia, parte del ente, ¿de donde sale? La esencia es compuesta junto al ente por la causa primordial que es la creación de Dios.
Pero dicha esencia que pertenece al ente, la cual recibe al acto de ser participado, sola no es nada sin el ser en sí, la essentia no es sino hay esse, si no se compone, nada es. La esencia también es creada porque es cuando el ser se une a ella, cuando se le da el ser, cuando lo recibe, entonces es.
La tesis de Fabro expone lo que consideramos interesante y que resume de manera excelente el paso que da Santo Tomás en la metafísica en concreto hacia una metafísica de la creación:
“para Aristóteles, este esse (…) tiene un carácter estrictamente formal: aquello que está en acto y tiene el acto es la substancia concreta, la esencia singular, la sustancia primera. El acto mismo es la forma que confiere al todo la actualidad. El tomismo entonces comienza donde acaba el aristotelismo, en cuanto que, gracias al concepto de creación, establece que la esencia no es lo último fundante, sino que a su vez ella está fundada en el esse.”
Pues la fundamental tesis se centra en la primacía del del ser diferenciado de la substancia, sin el ser nada es, incluida la esencia y por ello llega a la demostración de la creación por parte de Dios, pues es el esse el punto fundamental que constituye la participación y el ex nihilo, lo creado parte del no-ser, de la nada, la relevancia del ser marca el inicio y el fin del acto de creación.
Antes de la creación hay el no-ser, tras ella hay ser, hay acto de ser, nada preexiste antes que el ser, y el ser del ente antes de estar en el ente, se contiene en el acto de ser, siendo participado, el ente recibe pero no posee, la participación implica el no arraigamiento en el ente, sino la pertenencia a algo externo de él: Dios.
Conclusión: una metafísica del Ser
Acto de ser, la actualidad pura del ser como real, es pues el que actualiza a la esencia, mostrando su total dependencia para ser del ser. La dominación del ser sobre la esencia permite una creación ex nihilo puesto que el acto de ser es comunicado sobre nada, es decir antes de su transmisión Santo Tomás no nos muestra una unión efectiva con la esencia, sino una constitución de activación y actualización de la esencia por parte del ser.
No pensemos en la composición del ente ser-esencia como una dualidad de elementos igualmente relevantes, sino que ella se da porque Dios es puro acto de ser sin esencia, es puro ser indiferenciado (en el sentido de que no tiene esencia) y es por ello por lo que se presta a esa composición del ente-criatura.
Dios es la causa necesaria, incompuesta, para generar la composición, dicha creación actualizante de la esencia por el acto de ser participado. La dependencia de las criaturas sobre Dios es total, puesto que no hay manera de que sean si no es por la transmisión del actus essendi externo a ellas. La causa del ser del ente es el ser del Ser.
Trascendiendo la lógica y el orden meramente categorial, Santo Tomás se sube a cuestas de metafísicos como Aristóteles, Platón, Avicena, Plotino, Parménides, entre otros para alcanzar esta metafísica del ser, de la creación, insertada en el orden de lo real.
La creación ex nihilo no depende de ninguna potencia preexistente, ni materia primera, sino que se fundamenta única y absolutamente en en el puro acto de ser de Dios que es por sí, eterno y actualizado en su complitud. Solo se puede fundamentar la creación ex nihilo cuando lo que existe únicamente es Dios como un ser puramente en acto capaz de comunicarlo, pues si potente fuera debería de haber cierta preexistencia que se contrapone con la concepción ex nihilo de: de la nada al ente, del no-ser al ser dado por el Ser. Es el acto fundamental el que causa y crea.
En conclusión, Santo Tomás de Aquino y su metafísica o por lo menos la ínfima parte de ella que por ahora conozco, me ha asombrado, más allá de su admirable figura intelectual y religiosa, el paso que hace en su estudio metafísico y teológico siendo capaz de comprender y alzarse sobre lo que otros atisbaron y en parte gracias a ellos, considero que es magistral.
En concreto sobre el tema de la creación ex nihilo concluimos con la admirabilidad de su búsqueda de demostración racional que efectúa, uniendo así razón y fe como dos elementos no contrapuestos sino complementarios y necesarios
